Querido diario: ayer fue el primer día que no te hice ni putito caso. El cuaderno de vacaciones Santillana estaría orgulloso de mi por no fallar durante tantos días, tenía que llegar. Y por poco lo dejo dos días. Porque ayer fui a ver a Dirk y Tanja y claro no era plan de ponerse a escribir, y realmente no he parado. Pero cuento...
Me levanté, ya no me acuerdo, pero pronto... Me preoccubaa una cosa, no les llevaba ningún regalo. Y me apetecía la verdad, pero no se me ocurría nada. Hasta que de repente! Joder, las cervezas de la mansión Leffe... Que fallo no comprarlas cuando fui. Venga que voy ahora y las compro.... Pues estaba cerrado claro. Pero le doy la vuelta a la mansión, por la parte oculta y encuentro la puerta trasera de la cocina (es también un hotel y por la puerta principal tenías que meter un código para entrar) así que cuando estoy investigando con cara de tontin que va por ahí perdido aparece la que me vendió la entrada ayer! Cara de sorpresa que se le fue cuando dije, vine ayer y quería comprar cervezas. Comprar? Pasa, pasa jeje... Había packs y cervezas sueltas, preferí llevar una de cada, 7 en total pero más fácil de meter sueltas en algún rincón de la moto que en un pack con caja de cartón... Y mientras estoy pagando, ligero golpecito a la Brown y CRASH!! Reventada encima del mostrador... Glups! Dos cosas, mis momentos Mr. Bean en este viaje han sido más de los que estoy acostumbrado, el resto me los guardo para mi, pero vaya... Jeje no me reconozco. Pero el de hoy joder, sólo ha caído al mostrador, ha volcado, no debería reventar así de fácil... Bueno igual es el truco de que esté tan buena...
Así que caminito hacia Oosterlaand. Sólo había 250km desde Dinant y haciendo la carretera que me dijo el día anterior el de turismo... En menos de 3 horas iba a llegar, por lo que, carreteras secundarias, 5 horitas de nada, ok así llego después de comer... Y eso hice, cruzarme Bélgica por sus entrañas... Y oye, la primera parte tenía más montaña, muy como Francia, y con detalles también, casas preciosas, una capilla solitaria en medio del camino entre bosques y campos... Y la segunda parte toda plana. Curiosa como ya dije, pero me ha gustado.
Me iba llamando la atención ya el carril bici. Puede que los últimos 150km tuvieran carril bici, si no una carreterita hecha adrede para las bicis, un espacio bien pintado y delimitado en la carretera y con prioridad para ellas siempre. Cuesta entender que aquí no se haga eso.
A las 15 he llegado a Oosterland. En una isla al suroeste de Holanda a la que para llegar atraviesas un laberinto de canales, océano entrado en la tierra, puentes... Y la planicie más absoluta. Bueno, unas colinas pequeñas que luego contaré qué son. Llegué a una pequeña plaza y llame a Dirk... Lo más fácil, que viniera a por mi. En 5 min había llegado con el coche y le seguí hasta su casa. En las afueras del pueblo. Una casa en un terreno protegido. Lo es la mayoría de la isla. Estaban con su hermano Marines. Unas cervezas, y a contarnos los días desde que me fui hasta ese momento, unas risas, más cerveza. La casa y el lugar es espectacular. Tiene un pequeño bosque y al fondo están sus ovejas. Hemos ido a darles de comer, cuando les das de comer ya son tus amigas... Alrededor de las casa, canales y campos con vacas. La gallina acababa de poner huevos...
Se acababan de mudar a esa casa días antes de irse de vacaciones así que lo tenían todo un poco patas arriba, pero me ponen un colchón en el comedor y arreglado... Feel free José! Y así hice, escampé mis trastos, ducha y mientras Dirk preparaba la cena, sin querer mi ayuda, me pongo a tocar un piano... Una pena que haga tanto tiempo que no toco, no me acordaba de nada. Mientras Tanja había ido a comprar. Después de eso a cenar, carne y tomates con patatas al horno... Buenísimo!
José! Quieres ir al pueblo a tomar algo o nos quedamos aquí y hacemos una hoguera? pues chicos! Lo que queráis, me parece todo tan bien jeje, you know? Dirk decide y la hoguera empieza a arder! Saca una botella de whisky escocés y un pez, o una anguila más bien llamada Eels. Estaba ya pelada y preparada en un filete largo, sólo había que dividirla y a comer... Salada, durita y con un sabor fortísimo a humo, nunca había probado nada similar. Increíble!!
Seguimos hablando frente a la hoguera, a veces el silencio de quedarte emparrado mirando el fuego... Tanja saca una guitarra, lo pedía la situación. No toca mal pero canta mejor, había estudiado el bel canto y con un cancionero que tenía al final toco yo lo que mis yemas me dejaban... Siguiente cata, la de Oca o Ganso, no lo sé. Estaba como guisado y algo tostado por fuera pero sin ningún caldo mi nada, solo en el plato, cortado a tacos como patatas bravas de carne, también algo duro pero sabrosisimo. Al final las 3 de la mañana y a dormir después de una noche de hoguera. La última que tuve creo que los mayores hablaban y los pequeñajos callábamos medio dormidos.
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